Una prueba más para los que no creemos en la justicia. Varios asesinos y violadores salen de la cárcel sin cumplir toda la condena. El gobierno indulta a estafadores.
Una INJUSTICIA.
viernes, 29 de noviembre de 2013
martes, 12 de noviembre de 2013
viernes, 1 de noviembre de 2013
viernes, 4 de octubre de 2013
La chicharra
Soy un pecador
Son las
palabras de un argentino. Y añade, “esta es la definición más exacta. Y
no se trata de un modo de hablar o un género literario. Soy un pecador”. Es valiente,
rebelde y radical. Lo demuestra en todas sus acciones, sabiendo que la mayoría
de los que están a su alrededor no les gusta nada su forma de actuar.
Pide a sus
compañeros que dejen de ser tan anacrónicos y rigurosos en algunos asuntos. Él
sabe que el futuro es la juventud, y con sus dogmas inquebrantables, no
tardando demasiado tiempo, la medía de edad de su comunidad oscilará alrededor
de los ochenta años. Y cada vez con menos adeptos.
Se mueve en un
ambiente malévolo, misterioso, retrógrado, enigmático; y sus declaraciones caen
como bolas de fuego incendiando el rancio ambiente de la beata estancia. “Jamás
he sido de derechas”, dice. Es crítico con los suyos por estar obsesionados con
el aborto o los matrimonios gays. “¿Quién soy yo para juzgar a los gays”,
señala. Sí, es él, el Papa. Quiere que la iglesia cambie, por ejemplo, que
aprenda a escuchar, en vez de ir siempre con la condena en la boca. Critica a
los eclesiásticos llamándolos “meros funcionarios” o “fríos analistas de
laboratorios”. Qué habrán pensado los
presbíteros cuando hayan leído las
palabras del Papa: “No se puede hablar de la pobreza sin experimentarla”.
Si yo fuera el
Papa me cuidaría muy bien las espaldas. Hay más de un cuervo sobrevolando el
cielo que no estará dispuesto a que
perturben su arcana paz.
Somos más de
dos los que pensamos así.
jueves, 26 de septiembre de 2013
La chicharra
PALETOS
¿Por qué en
ocasiones nos avergonzamos de hablar el castellano? ¿De utilizar expresiones
nuestras? La palma se la llevan como siempre los políticos. Y no es por meterme
siempre con ellos, pero es que lo hacen tan mal, casi todo, que es imposible no
tomarlos como referencia en sentido
negativo.
Si un político
extranjero viene a España, a la hora de soltar su discurso, lo hace lógicamente
en su idioma: francés, inglés… Sin embargo, cuando la delegación española le
devuelve la visita, el político de turno, obviando nuestra lengua, habla, o
trata de hacerlo, en el idioma oficial del país en el que se encuentra;
haciendo la mayoría de las veces el ridículo.
¿Por qué no da su conferencia o discurso en castellano? Es como si se
sintiera inferior por hablar su lengua materna. El español, según el Instituto
Cervantes, es la segunda lengua del mundo por el número de hablantes nativos, y
el segundo idioma en comunicación internacional. No tenemos motivos para
avergonzarnos si hablamos nuestro idioma en cualquier parte del mundo.
El penúltimo
ejemplo lo tenemos hace una semana en Buenos Aires: Ana Botella haciendo el
ridículo con su esperpéntico “relaxing cup of café con leche”. Si quería
defender la candidatura de Madrid, mejor
hubiera sido que lo hubiera hecho en
castellano. Este inglés macarrónico se lo habrá enseñado su marido en la
intimidad.
También el
resto de los ciudadanos tenemos motivos para sonrojarnos cuando utilizamos
palabrejas en otro idioma, obviando el rico y variado vocabularios español. Así
parecemos más cultos, y lo único que somos es más paletos.
Somos más de
dos los que pensamos así.
lunes, 2 de septiembre de 2013
La chicharra
NADA NUEVO
Así es, nada
nuevo bajo el sol. Uno se va de vacaciones, permanece fuera del alcance de las
noticias, y cuando vuelve, no hay ninguna sorpresa. Todo sigue igual. La
historia se repite cíclicamente.
Estados Unidos
cada cierto tiempo se inventa una guerra. Hay que dar salida a las armas, tener
contentos a los que de verdad mandan allí. Porque ¿quién manda, los políticos o
los fabricantes de armas? Es curioso que un Premio Nobel de la paz esté
programando una guerra. Aunque no tiene la culpa quien recibe el premio, la tienen las irreflexivas personas que le conceden el premio de la paz
al presidente de los EE.UU. Es como concederle la cerilla de oro a un
pirómano.
Nada cambia,
la transparencia brilla por su ausencia. Los ordenadores que utilizaba Barcenas
se formatean sin que haya culpables. En plena crisis los políticos siguen a lo
suyo: a trincar. La
Diputación de Ávila se gasta nueve mil euros en un pleno
extraordinario en Arévalo. El pleno dura doce minutos, y uno de los acuerdos
que tomaron fue el compromiso de convocar en este año otros dos plenos
extraordinarios. Cada diputado cobró cuatrocientos euros, y después a comer;
por supuesto, pagó la Diputación Provincial
de Ávila. Algunos sindicalistas no se quedan atrás; UGT de Andalucía cargó a la Junta 21000 euros falseando
la factura.
Seguramente la
crisis se hubiera acabado hace tiempo, o ni tan siquiera habría existido si no se hubiera derrochado tanto dinero. De lo
que han robado ni hablamos.
Somos más de
dos los que pensamos así.
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